COMUNICADO: La GLFE ante el 25 de noviembre 2022, día internacional contra la violencia de género

                                                                                   Barcelona, 25 de noviembre de 2022

Un año más tenemos que conmemorar este día contabilizando más mujeres asesinadas o víctimas de violencia vicaria. Quizás llegue el día en que no debamos reivindicarlo porque hayamos erradicado la violencia de género, pero aún parece que estamos lejos de ello…
En nuestras sociedades estamos comprobando que la polarización de ideas, creencias, prácticas, etc., es un hecho cada vez más preocupante, y que cada vez la distancia que nos separa a unas personas de otras es mayor. Como sociedad, estamos perdiendo el gusto por las “virtudes cívicas” analizadas por Victoria Camps, y nos complacemos en la algarabía y las opiniones, que no ideas, extremadas. La expresión clásica NE QUID NIMIS, “nada en demasía”, resulta totalmente desconocida, y, lo que es peor, resulta hoy día ininteligible.
Esto mismo ocurre en lo relativo a la protección de las personas, que, por su vulnerabilidad, merecen más atención a su situación. Se trata, de las mujeres, niñas y niños víctimas de violencia de género, para quienes no encontramos el consenso político necesario que nos permita acabar con un problema de gran magnitud, pues no se trata de pocas personas, sino que atañe a muchas mujeres, niñas y niños.
La violencia psicológica también es muy dura porque te condiciona y es el principio de las siguientes violencias. Es mucho más fácil y cómodo callar y aceptar que no plantar cara, por tanto, hay que atajar el problema desde el principio y ese tipo de violencia en las sociedades occidentales la seguimos teniendo en muy buena medida. Tampoco debemos olvidar que existen varios tipos de muerte y la física no es la única.
Un ejemplo de este problema es lo acaecido recientemente en un Colegio Mayor masculino de Madrid: los estudiantes de este centro, es decir, mayores de edad, formados y formándose académicamente para llegar a ser los cuadros medios y superiores de este país, consideran divertido, inocuo socialmente e indiferente moralmente, dirigirse a sus compañeras universitarias, alojadas en un Colegio Mayor femenino, calificándolas de forma impropia a cualquier ser humano, que desacreditan tanto a quienes los profieren como a quienes van dirigidos, con amenazas explícitas de que sufrirán agresiones sexuales.
La respuesta pública de algunas de estas mujeres, mayores de edad, formadas culturalmente, y preparándose para ocupar cargos medios y superiores, igual que ellos, fue minimizar los insultos y las amenazas recibidas, que, según hemos sabido, se producen año tras año. Todo en su conjunto da cuenta de cómo aún esta sociedad está lejos de concienciarse sobre la necesidad de respetar a las mujeres para evitar la violencia física que representa el maltrato a manos de sus maridos, ex maridos, novios, hijos… y, finalmente, el asesinato, sino también los males que las aquejan: paro, sueldos menores, menores oportunidades, etc. Quizá es el momento de retomar la lectura de la historiadora Gerda Lerner, para que reflexionemos acerca de la subordinación de las mujeres, para que comprendamos que hay un punto de consentimiento en muchas de ellas para que se mantenga un statu quo, que resulta lesivo para la inmensa mayoría de las mujeres.
Como estudiantes de universidad deberían conocer, unas y otros, las teorías de Empédocles de Agrigento del siglo V aC, para quien el Cosmos actúa como las personas, y el amor une y genera un Sphairos, un cosmos ordenado, y el odio desune y genera una Acosmia, un Cosmos en guerra.
Desde la Gran Logia Femenina de España creemos que mujeres y varones nos tratamos bien porque nos queremos, y nos necesitamos para construir juntos este mundo. Es pues nuestra obligación conseguir que la sociedad, tanto las mujeres como los varones, comprenda que si no hay igualdad no podemos hablar de libertad, y por tanto no podemos hablar de respeto, de felicidad y de vida plena.

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