EL ÁRBOL

                                                                                             

                                                                          Barcelona, 27 de septiembre de 2022

Dice un refrán español: “Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”, y no es solo la protección lo que simboliza el árbol, sino que su riqueza simbólica es inabarcable en nuestro contexto. El árbol es uno de los símbolos más profundos para el ser humano. Encarna la potencia de la vida, la permanencia en el tiempo y el espacio, la capacidad nutricia…

Para la francmasonería hay un árbol de especial relevancia, la Acacia, por sus múltiples virtudes, pero cualquier árbol interesa por sus posibilidades de representar conceptos abstractos y concretos. En la cultura celta, por ejemplo, cada día de la semana tenía un árbol asociado, con distintas características simbólicas: Lunes, Sauce, protección frente a la falsedad. Martes, Acebo, protección y familia. Miércoles, Avellano, sabiduría, justicia. Jueves, Roble, fuerza y poder. Viernes, Manzano, fertilidad, inmortalidad. Sábado, Aliso, Fundamento y seguridad. Domingo, Abedul, renacimiento, purificación.

En muchas religiones el árbol está presente: el Bodhi budista, el Yggdrasil nórdico, también en el Jardín del Edén el Árbol de la Vida y el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Son muchos los ejemplos que se pueden ofrecer, por lo que debemos reseñar solo alguno de ellos. 

El misticismo judío produjo un poderoso sistema, la Cábala, en la que está presente el Árbol de la Vida, sistema que pasó al cristianismo en la Edad Media y que actualmente es universal. Con este nombre, se nos muestran todas las posibilidades simbólicas del árbol con sus sephirots.

Importante por su simbolización es la representación El Lignum Vitae de san Buenaventura, con sus doce frutos donde, en el tercer fruto, encontramos la Transfiguración, de la que dice: “Y les mostró en la Transfiguración la gloria de la Resurrección futura (…)”

Hadewijch de Amberes, beguina y una de las pensadoras más importante del siglo XIII, ha utilizado en varias ocasiones el árbol, los árboles, como símbolo. En la Visión nº1 habla de los distintos árboles, de la Vida, del Conocimiento, y nos presenta también la imagen del Árbol Invertido, como lo veremos asimismo en Margarita D’Oingt, en el Purgatorio de Dante (Cantos XXII y XXV), y en otros muchos autores, y en textos de diversas procedencias y tradiciones. El simbolismo del Árbol Invertido representa la esencia hermética del simbolismo, “como es arriba es abajo” y se da en culturas diferentes a la occidental. En ésta, en la occidental, ya lo encontramos en Platón, en el Timeo. Enfrente de este árbol invertido, Hadewijch coloca el árbol del Amor. En la Carta IV está la imagen del árbol-mujer. Este simbolismo de la mujer-árbol es también antiguo, y Dafne, convertida en laurel es un ejemplo, aunque también se halla en tradiciones que han sido erradicadas del pensamiento occidental, como el de la alquimia. 

Queda demostrado pues, que el simbolismo del árbol es extenso e importante y con nuestro escrito esperamos haber abierto la curiosidad de quienes nos leen. #MasoneríaFemenina #GLFE

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