Recordando a Clara Campoamor en su aniversario (12 de febrero de 1888)
Extraído del artículo publicado en el Diario.es el 9 de febrero de 2026, en la sección “El
prismático de Aragón”.
Autora del artículo: Ana Benavente, Licenciada en Historia con especialidad en Historia
de las Mujeres y Estudios Feministas. Experta en igualdad, diversidad y violencia de
género. Fue directora del Instituto Aragonés de la Mujer desde 2003 hasta 2004.
“El 12 de febrero de 1888 nació Clara Campoamor, y con ella –aunque todavía no lo
supiéramos– nació una pieza imprescindible de la democracia española. No una pieza
decorativa, ni simbólica, sino estructural. Campoamor no añadió un adorno al edificio
democrático: terminó de construirlo. Porque sin el sufragio femenino la democracia
era, en el mejor de los casos, una promesa incompleta; en el peor, una contradicción
en voz alta.
Hay algo profundamente pedagógico en volver a Clara cada febrero. No como un
ejercicio de nostalgia, sino como un acto de lectura del presente. Clara no fue una
figura cómoda. No lo fue para sus adversarios políticos, pero tampoco para buena
parte de los suyos. Defendió el voto de las mujeres cuando hacerlo suponía desafiar el
consenso, el cálculo electoral y la idea –tan persistentemente patriarcal– de que la
igualdad puede esperar a un momento “más oportuno”. Clara nos enseñó que los
derechos no se conceden cuando conviene: se reconocen cuando son justos.
(…) El primer destino profesional de Clara Campoamor como miembro del Cuerpo
Auxiliar de Telégrafos fue Zaragoza. Antes de ser diputada, antes de ser la voz que
atravesó el Congreso con una claridad que todavía hoy conmueve, fue una mujer joven
que llegó sola a una ciudad para trabajar, aprender y sostenerse. Hay en ese dato una
verdad silenciosa: el feminismo también se ha construido desde las periferias, desde
los trayectos laborales, desde la vida concreta de mujeres que hicieron lo que pudieron
con lo que tenían.
De aquella etapa se conserva un retrato suyo en la revista ‘Estampa’, hoy custodiado
por la Biblioteca Nacional de España. Mirar ese rostro es un ejercicio revelador. No hay
en él grandilocuencia ni épica impostada. Hay determinación, inteligencia y una
serenidad que no nace de la ausencia de conflicto, sino de haberlo pensado todo. Clara
sabía que estaba sola en muchos momentos. Y aun así habló. Quizá por eso su legado
nos interpela tanto en este presente ruidoso, donde se confunde a menudo la firmeza
con el grito y la pedagogía con la debilidad.
El contexto español actual en materia de igualdad es complejo y contradictorio. Hemos
avanzado en marcos normativos, en políticas públicas y en reconocimiento
institucional. Y, al mismo tiempo, asistimos a una ofensiva reaccionaria que niega,
trivializa o caricaturiza el feminismo. No es casual. Cada avance en derechos provoca
una reacción. Lo nuevo incomoda, y la igualdad, cuando es real, siempre incomoda a
alguien. (…)
Volver a Clara Campoamor en este contexto no es refugiarse en una figura
incuestionable, sino asumir una herencia exigente. Clara no pidió consenso para
defender la igualdad; pidió coherencia democrática. No habló desde la identidad, sino
desde el principio. No desde el agravio, sino desde el derecho. Y quizá ahí esté una de
las claves que hoy necesitamos recuperar: la capacidad de explicar, de argumentar, de
hacer pedagogía sin renunciar a la firmeza.
(…) Clara Campoamor nos recuerda que la democracia no se completa una vez y para
siempre. Se completa cada día, cada vez que decidimos si ampliamos derechos o los
recortamos, si incluimos o excluimos, si explicamos o caricaturizamos. Quizá por eso
sigue siendo tan actual. Porque su pregunta sigue en el aire: ¿qué democracia
queremos ser? Una que se conforme con lo ya dicho o una que tenga el coraje de decir
lo que todavía falta.
Recordar a Clara (…) desde este presente convulso, no es un acto ceremonial. Es una
invitación. A pensar mejor. A discutir con más rigor. A defender la igualdad no como
trinchera, sino como horizonte compartido. Porque, como ella demostró, la
democracia sólo está completa cuando lo está para el conjunto de la sociedad.”
Estas palabras han sido leídas ante el busto de Clara Campoamor en Madrid, la tarde
en que la Logia que lleva su nombre celebraba su aniversario. Fue un encuentro
emocionante que adornamos con una ofrenda floral.
La Gran Logia Femenina de España se solidariza con este acto y con lo que Clara
Campoamor representa para todas las mujeres.