
El pasado 8 de octubre de este año 2026 tuvo lugar una Conferencia titulada “La Francmaçoneria en el segle XXI” en la Biblioteca Municipal de Móra d’Ebre, en la que intervinieron Núria Fuertes, ex Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España, y Albert González, maestro masón representante de la Gran Logia de España.
En su intervención titulada “Masonería femenina, nuestra razón de ser”, Núria Fuertes expuso las ideas generales de la masonería femenina como forma de construcción ética, personal y colectiva dentro del mundo actual incierto y complejo, constantemente en cambio. Nos dijo que: “Con el trabajo simbólico la masona comienza un proceso de autoconocimiento, de disciplina interior y de desarrollo ético con el que pretende desarrollar su conciencia libre, crítica y fraternal. No trabaja aislada y aprende, dialogando y escuchando, que la libertad no es un derecho personal sino compartido, que hay que llevar a la práctica. El método masónico no impone ideologías, sino que ofrece un marco de valores”. Y después de analizar figuras femeninas pertenecientes a la masonería, se detuvo un momento en un caso específico: Hilda Agostini.
Hilda Agostini fue una masona que, nacida en la ciudad de Tarragona en 1890 y, por tanto, cercana a Móra d’Ebre, se dedicó a la enseñanza más avanzada en los años de la Segunda República española y, exiliada en París donde murió en 1976, se dedicó a la ayuda a los exiliados e inmigrantes hasta el final de sus días.
Para terminar nos dijo: “Hoy en día, la razón de existir de una masonería femenina que se organiza a sí misma, viene dada por el interés de encontrar un tiempo y un espacio de reflexión propia, que nos permita bucear en la profundidad de nuestra esencia sin roles preestablecidos. La masonería es una orden iniciática y, por tanto, algo optativo, que en nuestro caso preferimos hacer entre mujeres, aunque también mantengamos relación con distintas entidades masónicas mixtas.”
Por su parte Albert González centró su exposición en la masonería de la zona diciendo: “Las Tierras del Ebro en Cataluña son un espacio con una personalidad histórica muy marcada. La ciudad fundamental es Tortosa, centro de comunicaciones y de actividad comercial donde la masonería estuvo relacionada con profesionales y sectores de las clases medias, ambientes republicanos y librepensadores. La Guerra Civil y la dictadura franquista supusieron también aquí la desaparición de la masonería organizada y la dura represión de sus miembros.
Durante décadas, hablar de masonería fue hablar de miedo, silencio y estigma. Hoy, sin embargo, podemos estudiarla con una perspectiva histórica diferente, podemos consultar archivos, contrastar documentos y recuperar las trayectorias de quienes la formaron. Y quizá la principal enseñanza de todo ello sea que la masonería no debe estudiarse como un misterio, sino como parte de la historia social y cultural de nuestras comunidades”.
Para terminar, habló de un masón muy conocido en esta zona: Marcelino Domingo, nacido en Tarragona en 1884, quien en 1903 se trasladó a Tortosa como maestro y allí comenzó su actividad política y periodística. Concejal en 1909 y diputado republicano en 1914, fue también periodista, escritor y defensor de la educación laica. Durante la dictadura de Primo de Rivera tuvo que exiliarse, pero regresó a España en 1931 y ocupó el cargo de ministro de Instrucción Pública en el Gobierno de la República, y después ministro de Agricultura, Industria y Comercio, volviendo a ocupar la cartera de Instrucción Pública durante el Frente Popular.
Concluida la intervención de los dos ponentes se abrió un turno de palabra que expresaron, en general, la buena recepción de lo explicado y el interés por el tema.