Mujeres que corren con los lobos de Clarissa Pinkola Estés


Clarissa Pinkola (Indiana, 27 de enero de 1943) es doctora en psicología clínica,
analista junguiana, activista social, poetisa y escritora. De padres mexicanos, con
ascendencia indígena, a los cuatro años fue adoptada por una pareja de inmigrantes
húngaros y creció rodeada de tradiciones y culturas diferentes: estadounidenses,
inmigrantes de Europa del Este, afroamericanos, y mexicanos. Algunos de ellos le
transmitieron el conocimiento profundo de sus antepasados a través de la tradición
oral que Pinkola incluye en los relatos de su libro Mujeres que corren con los lobos
(1993).
En esta obra, Pinkola expone una serie de mitos interculturales, cuentos de hadas e
historias populares para mostrar a las mujeres la esencia de la psicología femenina
y ayudar, así, a recuperar su fuerza personal. La introducción de su libro empieza
con una frase reveladora: “Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son
especies en peligro de extinción”. La autora considera que a las mujeres, en
general, se nos hace vivir disfrazadas y atadas a los convencionalismos sociales sin
mostrar lo que verdaderamente sentimos, y las que no lo aceptan son tachadas de
malas, raras o locas. Para ella, los cuentos, los mitos y los relatos agudizan nuestra
visión y nos permiten reencontrar el camino trazado por nuestra naturaleza salvaje,
las enseñanzas que contienen nos infunden confianza y nos permiten caminar hacia
el conocimiento profundo de nosotras mismas, nuestro yo instintivo y salvaje.
Los relatos que Pinkolas incluye en su libro nos muestran el proceso psicológico que
afronta la mujer que desea conocerse para ser ella misma como un proceso
curativo. “En un ser humano,” nos dice,” hay muchos otros seres, unos nos ligan a la
esencia, otros van contra natura”. La iniciación en el camino del autoconocimiento
empieza con el cuento de Barba Azul: “Prohibir a una mujer la utilización de la llave
del conocimiento consciente de sí misma equivale a despojarla de su naturaleza
intuitiva”.
Después vendrá el cuento ruso de Vasalisa con su muñeca en el bolsillo, La mujer
esqueleto, El patito feo, Las zapatillas rojas o La llorona. Y también, aunque en una
sola ocasión, nos habla de Manawee, el hombre salvaje, aquel que no quiere ejercer
su poder sobre la mujer, sino captar y comprender su esencia.
Recomendamos la lectura de “Mujeres que corren con los lobos” porque es un libro
que despierta sentimientos a la par que nos vuelve a la infancia de lecturas y
juegos. A través de él, algo se remueve en nuestro interior, y al final se agradece
que haya caído en nuestras manos porque, probablemente, habremos aclarado más
nuestras ideas.