La salud de las mujeres reúne a masonas de España y Francia


Estrechando lazos y ahondando en temas de interés mutuo

En el mes de marzo de 2025 la Logia “Asiyah del Canigó”, que pertenece a la Gran
Logia Femenina de España y realiza sus trabajos en Gerona, visitó, en París, a la Logia
“La Française” de la Gran Logia Femenina de Francia. Del mismo modo, las masonas de
“La Française” han correspondido, el pasado domingo 24 de mayo, devolviendo la
visita y celebrando conjuntamente una reunión en Barcelona para debatir sobre un
tema en concreto, en este caso La salud de las mujeres.
Además de la satisfacción de reencontrar a otras mujeres con las que nos unen lazos
de fraternidad, ética y compromiso y buscar momentos para visitar una ciudad, sea la
que sea, viéndola de la mano de quien la vive día a día y la conoce, es importante para
nosotras, como masonas de distintos países, conocer una realidad social que quizás es
distinta a la nuestra, aunque solo sea por pequeños matices. Y así lo hicimos aquel
domingo.
En esta ocasión, por la exposición y el diálogo entre las dos Logias pudimos ver que las
diferencias, si existen, son solo de legalidad o burocracia, pues tanto en España como
en Francia durante muchos años la salud de las mujeres se ha diagnosticado y tratado
igual que la de los hombres como si fuera “talla única”, cuando no es así. Por este
motivo, en muchas enfermedades el diagnóstico es más tardío en mujeres que en
hombres. Por ejemplo, en la especialidad cardiovascular.
En el ámbito de la educación, hasta finales del siglo XIX la mujer no tenía acceso a los
estudios universitarios de medicina. En Francia Madeleine Brès (1842), la primera
mujer médico en aquel país, pudo estudiar con el permiso de su esposo, y no pudo
ejercer en un hospital porque las mujeres no pudieron hacerlo hasta 1886, pero sí
pudo abrir su consulta privada atendiendo a mujeres y a sus bebes.
Dolors Aleu (1857) fue la primera mujer doctora en medicina de España y, también en
consulta privada, realizó revisiones ginecológicas, tanto a burguesas como a
prostitutas del Raval, esforzándose en el control de las enfermedades venéreas.
Como suele ocurrir, al final constatamos que en ambos países se ha avanzado mucho
legal y administrativamente, pero no es suficiente, porque los hábitos y las
mentalidades no son fáciles de cambiar e incluso pueden retroceder.
La educación en el día a día se hace esencial y con esta idea terminamos nuestros
trabajos en los que tuvo la deferencia de acompañarnos la Gran Maestra de la Gran
Logia Femenina de España, Ana Cereijo Pinto.