Reconocimiento a las personas y organizaciones solidarias

En sociedades como la nuestra, en las que el concepto de Bienestar social está muy
arraigado, tendemos a creer que mantener una sociedad que apoye a los más
desfavorecidos es sólo obligación del Estado y de los políticos, sin pensar lo
suficiente en que hay personas voluntarias y generosas detrás, cuya labor no solo
es muy valioso sino también imprescindible. Personas que, en muchas ocasiones,
no solo trabajan por una retribución económica (demasiadas veces muy baja) sino
también por un compromiso personal poco reconocido.
Recordamos que hay numerosas entidades privadas, las llamadas Organizaciones
No Gubernamentales, más allá de las muy conocidas como Cruz Roja o UNICEF,
cuya labor es poco conocida, a pesar de que detrás de ellas hay un trabajo muy
importante. Y es bueno saber que nuestro país cuenta con un gran número de ONG
(más de 950 oficialmente registradas), y que los españoles valoran mucho la
solidaridad. Solo por referirnos a las que se esfuerzan en mejorar la situación de la
mujer en los aspectos más diversos, podemos encontrar una gran variedad.
Las hay que trabajan en la acogida a mujeres víctimas de la violencia de género y a
sus hijos e hijas, ofreciéndoles no solo hogar y refugio sino también aprendizaje y
oportunidades laborales para mejorar su futuro, como Mujeres Unidas contra el
Maltrato (MUM) con la que una de nuestra Logias colabora desde hace años.
Otras trabajan con mujeres que, por diversas circunstancias, se encuentran en
prisión y necesitan una reinserción no sólo laboral sino también afectiva, emocional
y social, como por ejemplo Programa Miguel Ferrer o Proyecto Mujer y Reclusa o
ACOPE.
Otras ayudan a mujeres explotadas sexualmente a superar su situación o, por lo
menos, a encontrar mejor situación sociosanitaria, como Proyecto Esperanza,
APRAMP, In Genero.
Y solo hemos nombrado unas cuantas, no todas, a las que probablemente pocos
conocemos, pero existen muchas más, dedicadas también a la ayuda de personas
que viven en la calle como la Fundación Arrels o las que trabajan en beneficio de los
inmigrantes como Red Acoge.
Hay mucho trabajo silencioso detrás de estas entidades privadas sin ánimo de lucro,
para que nuestra sociedad sea más humana, más justa y libre; muchas personas
que no trabajan solo por un sueldo, sino también por un compromiso que da sentido
especial a su vida, aunque la mayor parte de la sociedad no conozca su esfuerzo.
Es por todas esas entidades y esas personas que hoy la Gran Logia Femenina de
España quiere RECONOCER un trabajo quizás poco conocido, pero que, si no
existiese, convertiría a nuestra sociedad en algo mucho más inhóspito y con más
personas en situación marginal, sin futuro ni esperanza. No podemos permitir que
todas estas entidades, que ya de por sí realizan equilibrios para continuar su labor,
se encuentren un día sin posibilidad alguna de proseguir.
Para la GLFE, organización que no recibe ningún tipo de subvención y se sostiene
con las cuotas de sus miembros exclusivamente, una forma de colaborar en el
mantenimiento de todas estas instituciones y que puedan proseguir su encomiable
actuación, es dándoles visibilidad y apoyo, así como impulsando proyectos de
solidaridad de nuestras Logias con estas asociaciones que hacen de nuestra
sociedad un lugar mejor.