MASONERÍA FEMENINA: UNA ESPIRITUALIDAD EN CONSTRUCCIÓN ENTRE TRADICIÓN EINNOVACIÓN


Nuestra Gran Maestra visita Lérida


El pasado 24 de abril, el Magatzem de Cultura de Lérida acogió una conferencia sobre la
masonería femenina en la España actual que, más allá de su valor informativo, permitió
abrir una reflexión de mayor alcance: ¿qué significa hoy una institución que se define por su
tradición simbólica y, sobre todo, cual es el futuro de la masonería femenina?
La intervención de la Gran Maestra Ana Cereijo Pinto ofreció, en primer lugar, un recorrido
histórico por la incorporación de la mujer a la masonería. Desde las logias de adopción del
siglo XVIII hasta la consolidación de logias femeninas en el siglo XX, la historia que emerge
es la de un proceso lento, marcado por resistencias y avances. En España, este camino no se
concreta hasta 1984, con la creación de la logia “Luz Primera” en Barcelona, lo que subraya
el carácter reciente —y aún en desarrollo— de la masonería femenina en nuestro contexto.
Sin embargo, el interés de la conferencia no se limitó a esta dimensión histórica. Al definir la
masonería como una vía de transformación y perfeccionamiento integral del ser humano, se
situó el foco en su dimensión ética. Lejos de entenderse como un sistema cerrado de
normas, la Masonería aparece aquí como un proceso: un trabajo sobre sí misma que se
articula a través de símbolos, rituales y prácticas orientadas a la interiorización de valores
como la libertad, la igualdad, la fraternidad, la tolerancia y la laicidad.


Esta concepción entronca con una idea clave, el conocimiento entendido como sabiduría se
construye. Así, la práctica masónica no transmite verdades acabadas, sino que invita a cada
sujeto a interpretarlas, a apropiárselas y a encarnarlas en su vida.
Se constata el desconocimiento de la masonería femenina y la necesidad de alcanzar una
mayor presencia social. En la GLFE se trabaja entre mujeres que buscan un tiempo y un
espacio propio en el que construir una feminidad consciente y fomentar un liderazgo
femenino en un ambiente de sororidad y empatía, sin paternalismos ni confusión de roles.
Un espacio para hablar de los temas universales y de los que nos son propios a las mujeres.
Es precisamente en este punto donde emerge con mayor fuerza la tensión entre tradición e
innovación señalada en la conferencia. La tradición aporta continuidad, lenguaje simbólico y
memoria; pero también puede cristalizar en formas rígidas si no se somete a revisión. La
innovación, por su parte, no implica ruptura, sino reinterpretación: la capacidad de releer
los símbolos, actualizar el lenguaje y responder a los desafíos del presente sin perder la
profundidad del legado recibido.


En este contexto, la masonería femenina adquiere una relevancia particular. No solo por su
historia de incorporación y reconocimiento, sino porque su propia trayectoria la sitúa en
una posición privilegiada para repensar críticamente la tradición. Su desarrollo pone de

manifiesto que las estructuras simbólicas no son inmutables, sino susceptibles de
transformación, y que esa transformación puede ser, a su vez, fuente de renovación.
Tras la intervención, se abrió un turno de palabra en el que el público mostró sus
inquietudes y el interés que la intervención había suscitado. Este ambiente de diálogo e
intercambios se pudo continuar en el piscolabis que fue ofrecido y con el que se concluyó el
acto.