BERTHA VON SUTTNER

BERTHA VON SUTTNER, primera mujer en recibir el premio Nobel de la paz

Barcelona, 25 de febrero de 2022

Bertha Felicitas Sophie, condesa Kinsky von Wchinitz und Tettau, nació en Praga, entonces bajo el imperio Austrohúngaro, el 9 de junio de 1843 en el seno de una familia aristocrática. Educada por un tutor, estudió varios idiomas, literatura, música, baile y todo cuanto las hijas de la nobleza aprendían en aquellos tiempos. Pero su madre dilapidó la fortuna familiar en el juego y, a los 30 años, Bertha comenzó a trabajar como institutriz, en Viena, para las hijas de la familia von Suttner. 

Por su relación amorosa con el hijo mayor de la familia, el conde Arthur Gundaccar von Suttner, que no era aprobada por la madre del conde, Berta tuvo que irse del país y encontró trabajo en París, donde conoció a Alfred Nobel, al que impresionó por su inteligencia y su sabiduría. A partir de entonces, ambos mantuvieron una estrecha amistad y una fluida correspondencia.

Continuó su relación con Arthur von Suttner pese a la oposición de la familia, se casaron en secreto, el conde fue desheredado y se establecieron en el Cáucaso. Allí vivieron durante nueve años de manera muy precaria, dando clases de idiomas y música y publicando artículos y novelas en semanarios alemanes.

Como periodista, Bertha alcanzó un gran éxito escribiendo bajo el seudónimo de B. Oulet, sobre la guerra y el pacifismo. Al volver a Viena, en 1885, comenzó a escribir novelas y, a través de un amigo, contactó con la Asociación Internacional de Arbitraje y Paz, en Londres, y con otros grupos similares del continente, contrarios al uso de la fuerza, las armas y la guerra.

Bertha von Suttner se puso a trabajar rápidamente, a través de una cuidadosa investigación, en una novela cuya protagonista sufría todos los horrores de la guerra. El éxito del libro ¡Adiós a las armas!, publicado en 1889, lo convirtió en un clásico del movimiento pacifista internacional y fue traducido a varios idiomas. En él criticaba y predecía las consecuencias de nacionalismos y armamentos exagerados. 

Desde aquel momento, Bertha se convirtió en una líder del movimiento por la paz, dedicando a ello su tiempo, su energía y sus escritos. Por su buena amistad con Alfred Nobel, a quien convenció de la importancia de los movimientos por la paz, en 1893 recibió una carta del científico contándole su idea de un premio de la paz, una realidad que estableció en su testamento. De este modo, en 1905, ella, que había inspirado a Nobel para establecer un premio por la paz, fue la primera en recibirlo y también la primera mujer galardonada. Bertha siguió escribiendo en favor de la paz y su empeño se centró en demostrar la necesidad de encontrar soluciones alejadas de los conflictos bélicos para resolver problemas políticos.

Bertha von Suttner también luchó por los derechos de las mujeres y estuvo siempre a favor de una Europa unida, participó en citas internacionales tan importantes como la Conferencia de la Haya de 1907. El 21 de junio de 1914, dos meses antes del estallido de la Primera Guerra Mundial contra la que había advertido y luchado, murió a los 71 años. 

Con este pequeño escrito, la Gran Logia Femenina de España quiere hoy rendir homenaje a la figura de esta gran mujer, a veces olvidada y poco reconocida, luchadora incansable por la paz, por la Armonía y el triunfo de la Razón y el Conocimiento en la sociedad, contra el uso y el abuso de la fuerza.

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